miércoles, 13 de mayo de 2009

Nossa Senhora

El 13 de mayo de hace noventa y dos años una mujer bajó del Cielo a unas colinas conocidas como Cova da Iria. Lucía tenía entonces diez años, Francisco cumplía nueve en junio y Jacinta acababa de cumplir siete en marzo. Tres niños inocentes que iban, como cada día, a pasear a las ovejas de su rebaño. Y a esas tres pequeñas criaturas decidió aparecerse la Reina del Universo. Un mensaje -penitencia- y una oración -el Rosario- para un doble objetivo: la paz en la Tierra y la salvación de los pecadores.

Desde entonces, hemos sido cientos de miles los que hemos peregrinado a ese perdido pueblecito portugués llamado Fátima. Allí todo es cutre. Las tiendas lucen escaparates atiborrados de esperpénticas imitaciones de la Virgen de Fátima, que guiñan los ojos cuando pasas junto a ellas y lucen por la noche. En los hoteles sólo saben servir mais sopa, y el único lugar civilizado en varios kilómetros a la redonda es un pueblecito llamado Batalla, en honor a la victoria de las tropas portuguesas sobre... España.

Y, sin embargo, ¡qué bien se está en la Capelinha! Qué rápido se pasa en ella el tiempo... Cuando uno ha experimentado el milagro de este oasis de lo sublime en medio de lo más tosco de este mundo, adquiere la certeza de que la Senhora de Fátima no es un caprichoso invento de aquellos tres niños (hoy dos de ellos elevados a los altares); adquiere la certeza de que la Virgen todavía no se ha marchado de allí.

martes, 12 de mayo de 2009

Diálogo postcoital (sin receta)

- Buenos días, señora.
- Buenos días los de Dios.
- Me pone cuarto y mitad de píldora postcoital, sivuplé?
- La quiere de marca Bibi o Trini...
- ¿No lo tiene de marca blanca?
- Lo siento caballero, pero es que se trata de un producto de propaganda política, y no tendría ningún sentido distribuirla sin darle bombo y platillo a las señoras ministras de pro (N.del.T: de progreso, en este caso).
- En fin, es lo que tiene: hay que contribuir a los brotes verdes de olivo de la psicología económica nacional. Supongo que es el precio que hay que pagar en bien de todos.
- Mayormente, caballero.
- Pues nada, con un par: para patriotas yo: póngame dos docenas, como con los huevos- (Si seré caballero que solo los menciono en un obiter dictum, siendo el tema de pelotas...), pensó el caballero.
- ¿Se los envuelvo en látex?
- ¿Mmm? Disculpe andaba en mis pensamientos.
- Si se los entrego envueltos en látex... nos han sobrado del envío que hicimos a África: ya sabe: el látex no se come, y aquella gente se muere de hambre.
- Pues sí, muy inn, qué bien. ¿de colores? Bueno, usted misma, me fío de su criterio. Que no sé si de látex, pero de silicona parece usted saber un rato largo.
- ¿La receta médica?
- No me haga reír, señora, que todos leemos el periódico.
- En fin caballero, ya sabe que esto que le entrego es un producto de diseño que altera los ritmos.
- Le agradezco su preocupación, pero prefiero reservarme los motivos por los que pienso ingerir sus pills.
- ¡¿Cómo?! ¿Acaso maquina seguir usted mismo este tratamiento? Le advierto que no tendría ningún sentido en un varón hecho y derecho como veo que usted lo es- aquí ella se puso insinuante, pero el caballero no se dejó inmutar.
- Descuide, de verdad que es cosa mía. Ya sabe, algunos llegamos a los 40 y todavía hay cosas que no hemos experimentado... Le confieso que mi vida empieza a ser un poco anodina.
- Pero caballero, insisto en que al menos lea las instrucciones de este medicamento. No es un caramelo, ¿sabe?
- Espero que su inquietud se calme ante el bálsamo de este billete de 50. ¿Me alcanza?
- Honradamente, no sé si debo.
- Debe.
- Puede.
- Me consta en acta.
- En fin, caballero, Zapatero sabe más, y al menos es usted mayor de edad... Si iguales para algunas cosas, iguales para todo, que decía mi madre, que en paz descanse. Era un poco avanzada para su época: no necesitó de ministerios de igualdad para alcanzar estas "self evident truths" que dirían en Virginia (si me permite este enrevesado juego de palabras y dobles sentidos). Pero aquí no estamos en Virginia, me temo. Tome, y que Dios se la depare buena.
- ¡Se me ha roto la bolsa de látex!
- ¡Ay, qué contrariedad! Pruebe a tomar la postcoital...


Íñigo Belabarce

domingo, 10 de mayo de 2009

¡Viva el niño!

Ayer estuve en una boda, y recordé varios clásicos que se dan en estas ocasiones. El primero de ellos es el del acoplao: en toda boda se cuela un tío al que nadie conoce que bebe más que nadie, trata de ligar con todas y siempre se va el último. El segundo es el del hortera: éste tiene dos opciones, traje verde o traje color vino tinto. El tercero es el de la conga: suele aparecer este baile cuando empieza a sonar El Venao, y suele abanderarla el acoplao. El cuarto es el del beso: ¡que se besen, que se besen...! Pero el quinto sin lugar a dudas es el mejor: el de la corbata en la cabeza. En un momento dado siempre hay un tío que, absolutamente fuera de sí, en pleno éxtasis, se desenfunda la corbata y, al grito de vivan los novios, se la ata a la cabeza. Sólo un clásico supera a éste: es el del tío que hace lo mismo, pero en la celebración de un bautizo: ¡Viva el niño! Claro que, como estas celebraciones son más formales, suele aparecer en un momento dado el abuelo de la criatura para mandarle callar y restaurar el orden: oiga, por favor, compórtese, que ésto no es una boda...

La Cheperudeta

Así la conocemos los valencianos, de origen o de adopción. Visca la Mare de Deu!

La patria valenciana
s´ampara baix ton mant,
¡Oh, Verge Sobirana
de terres de Llevant!
La terra llevantina reviu en ta Capella
el fervorós homenatje de pur i ver amor.
puix sou la nostra Regina i vostra imatge bella
pareix qu´está envoltada de mágic resplandor.
La rosa perfumada, la mística assutzena,
lo seu verger formaren als peus de ton altar.
i fervorós en elles, lo valenciá t´ofrena
la devoció mes santa que es puga professar.
En terres valencianes
la fe per Vos no mor
i vostra Imatge Santa
portem sempre en lo cor.
Salve, Regina del cel i la terra;
Salve, Verge dels Desamparats;
Salve, sempre adorada Patrona;
Salve, Mare del bons valencians

viernes, 8 de mayo de 2009

La Isla de Gil&Cía

Hay personajes que nunca mueren. O al menos, nos cuesta creerlo. Soy de los que piensan que existe en algún lugar perdido una isla paradisiaca a la que van aquellos personajes míticos que han fingido su muerte para huir de la justicia, de los fans o de la sociedad en general. Allí la fiesta no para. Allí, bajo el gobierno de Don Jesús Gil y Gil, están Lady Di, Elvis Presley, Marilyn Monroe, Juanito y tantos otros. Hay quien dice que han admitido a Polanco en la Isla, a pesar del voto en contra de los Kennedy. En cualquier caso, un saludo para todos ellos.

Aunque tú no lo sepas

miércoles, 6 de mayo de 2009

Hablar con la almohada

Es nuestra gran confidente, nuestra mejor consejera, nuestra amiga fiel. Nos espera en la cama cada noche... Antes de que ésto tome tintes eróticos, aclararemos que estamos hablando de la almohada.

Los asuntos importantes los aplazamos para ponderarlos con ella. Ella es la primera conocedora de nuestras más decisivas decisiones. Ella es la más maltratada en nuestros enfados, y la que luego siempre se lleva los llantos. El contacto con ella nos hace recordar que ya no es necesario fingir nada, pues con ella estamos solos y a oscuras. Ella es la mejor escuchadora, la que nunca interrumpe. Y con todo, en muchas ocasiones nos agradece, nos reprocha o nos sonríe.

Y es que si dicen que la conciencia es el altavoz de Dios en el alma del hombre, yo añadiría que el enchufe del altavoz es la almohada...