viernes, 23 de noviembre de 2012

Ambulantes de Goya


Son muchos los días que bajo caminando Goya desde Alcalá para que me dé un poco el aire a la salida del trabajo. Y me da el aire, sí, pero suelo llegar de mal humor a la parada del autobús que cojo en la Castellana. El motivo son los cientos de miles de ambulantes publicistas, vagabundos, cooperadores de ONG´s y recaudadores de sangre de la Cruz Roja que me asaltan en lo que pretendo que sea un paseo agradable. Todo lo que tienen de nobles sus causas lo tienen de coñazo cuando se distribuyen una misma calle de dos en dos metros para abordar al personal. Suena fatal, lo sé. Pero hay que padecerlo para comprenderlo...


domingo, 16 de septiembre de 2012

La Fábrica del Real Madrid



Recuerdo haber leído una entrevista -hará dos años- a José Aurelio Gay, de poco afortunado apellido, en la que contaba una anécdota de los inicios de su carrera futbolística, a la sazón en el Real Madrid Castilla de finales de los ochenta. El suceso en cuestión fue que, cuando empezó a parecer que el chico tenía futuro le subieron el sueldo. Él, muy contento, fue corriendo a comprarse un Seat Ibiza, su primer coche.

La compra le salió más cara de lo que nunca hubiera pensado: al llegar al primer entrenamiento se le animó a revocar su flamante compra y se le sustrajo del sueldo una cantidad en concepto de sanción. Resulta que el chico vivía a escasos metros de la Ciudad Deportiva de Chamartín, donde entrenaba, y su padre era un digno obrero que llegaba muy justito a fin de mes. Le dijeron que era bastante más razonable que siguiera dándose un paseo hasta el trabajo, y que con el nuevo sueldo echara una mano a su padre.

Unos añitos atrás, es sabido que no era raro coincidir en la cafetería del club de tenis de Chamartín con don Alfredo DiStéfano, donde se podía compartir desayuno tranquilamente y sin periodistas. También, como me contaba ayer mi buen amigo Francis, parece que Paco Gento vivía en una pensión los primeros años de su carrera.

Unos añitos adelante, parece que el personal está un poco más triste... Me quedo con José Aurelio, don Alfredo y Gento. Me quedo con los clásicos de la fábrica madridista. A pesar de ser cristiano.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Literatura en Puerto Banús

Puerto Banús es el lugar donde los afortunados de los que hablaba Balzac exhiben a sus putas tristes de García Márquez mientras a los miserables de Víctor Hugo se les cae la baba. Una novela de terror y fatuidad de la que habría escrito algo interesante Oscar Wilde.

Vanitas vanitatis...

La nueva esclavitud



Si el paro es ya un desgraciado clásico de nuestros tiempos, existe uno más sibilino, pero más desalentador si cabe: el de los becarios que trabajan gratis para las empresas. También las hay que les pagan cien euros al mes para lavarse la conciencia: jodidos hipócritas...con nombre y apellidos... me callo, nunca se sabe con quién te cruzarás por el camino, y si no tienes poder para combatirles lo mejor es esperar tu momento. 

¿Qué motivación se le puede exigir a una persona en un trabajo que no se le paga? "Lo importante no es el dinero, es la oportunidad de formarte que tienes". Pues renuncia a tu sueldo, fariseo. "Desde luego, qué apáticos son los jóvenes de hoy en día". Págales y ya verás qué transformación.

Y así, los becarios de 25 años van saltando de empresa en empresa y de despacho en despacho hasta los 30 en prácticas de tres meses a un año, mientras sus papás siguen pagándoles todo, incluido el transporte al trabajo y la comida, porque, por supuesto, hay turno de tarde.

Bueno, ahí dejo mi pequeño y caótico desahogo en defensa de los becarios. Mientras tanto, la esclavitud va tomando nuevas formas...

viernes, 20 de enero de 2012

Calle Serrano (en resumen)

Serrano no es una calle; es un desfile de poses, modelos, matacorzos y ancianas con bisones aspirantes a duquesas. Por eso constituye un auténtico reto pasearse en chándal por el salmantino barrio de Madrid. Pagaría a quien lo hiciera con una cámara oculta sólo por ver las aristocráticas reacciones. Como buen jurista he de manifestar que esta oferta la realizo de forma cómica: vamos, que no pienso pagar un duro a quien lo haga...

Pasear al perro

Vale que en mi familia no hay ninguna tradición canina. Pero eso de pasear al perro a las cuatro de la mañana... no es normal. Lo confieso: estoy preocupado. Últimamente, cada vez que vuelvo de tomarme unas copas con mis amigos, aparco el coche a como mucho quinientos metros de casa y, por el camino, me encuentro como poco a dos tías paseando al perro. No es normal. Quizá es que en mi barrio las mujeres están especialmente encariñadas con sus perros; quizá sea que en mi zona las mujeres son insomnes; quizá ocurra incluso que en Chamberí las chicas que vuelven de fiesta padecen una peculiar borrachera que les lleva a desarrollar esa extraña actitud a tales horas. Pero, por mucho que lo pienso, sigue sin parecerme normal pasear al perro a las cuatro de la mañana. Otros, a esas horas, preferimos dormir.

jueves, 19 de enero de 2012

Días de exámenes

Los días de exámenes son días de lucha psicológica entre el bien y el mal. Son días en los que la tentación de rendirse y abandonar el estudio acecha constantemente nuestra conciencia. Son días en los que de verdad entra en juego nuestra fuerza de voluntad. Son días en los que decidimos dejarnos llevar por un bien inferior e inmediato u optamos por sacrificarnos en aras a un bien superior y mediato. Son días en los que descubrimos cómo somos. Y son días en los que se decide nuestro futuro. Por eso siempre vale la pena sobreponerse y seguir estudiando, porque así al acabar, si lo hemos dado todo, la satisfacción es mayor... y los resultados de paso también. Porque los días de estudio son lo que sembramos para nuestro futuro. Así que no queda otra: a estudiar. O a la barra...