lunes, 30 de noviembre de 2009

Jugamos como nunca

No es política de este blog comentar partidos de fútbol, pero haré una pequeña excepción por tratarse del clásico del fútbol (mundial, podríamos decir ya).

Me gustó mucho el partido porque no le faltó ningún ingrediente de los que ha de haber en un clásico, a excepción de la tangana, que se echó en falta. Fue un partido muy igualado, con pitadas ensordecedoras desde la grada, con muchas ocasiones de gol -más y más claras para el Real Madrid- y con dos expulsiones (bien pitadas ambas, por cierto). El único error arbitral fue un penalti claro de Piqué sobre Cristiano Ronaldo.

El fútbol no siempre es justo con el que tiene más ocasiones de gol, así que el Barcelona ganó la partida. Y volvió a cumplirse aquél clásico que creo que en su día dijo Bilardo tras perder un partido que su equipo dominó: jugamos como nunca, perdimos como siempre.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Barça - Real Madrid

A ver qué pasa...

jueves, 26 de noviembre de 2009

El tema de España

España: amor y odio, blanco y negro. El tema de España se resume perfectamente en este gran poema de Miguel D´Ors:

Y cuando ya por fin me he decidido
a apretar el gatillo
y soltarle a la Patria en pleno rostrum
esa opinión que llevo entre los dientes,
como un muelle contraído, desde los reyes godos;
cuando lo de esta vez ya es demasiado
y ya me encuentro en el apunten, fue
llega de pronto el vino del Ribeiro
o los esparraguicos de Tudela,
o llega, qué sé yo, las hayas de Tacheras,
un olor sevillano,
unas cuantas montañas, Las Meninas,
palabras de Cervantes, Machado, Garcilaso,
«un no sé qué que quedan balbuciendo»,
y el grito retrocede silenciosa-
mente, rabo entre piernas,
y en el fondo de mí la sangre se avergüenza
de haberle sido infiel a tanta España...
hasta que se presenta
la «canción española» con su olor a sobaco,
Goya con la familia de cacacarlos IV,
Pamplona venerando a San Fermín obispo
con cogorza coral
y coitos interruptos en todos los idiomas
—veneración venérea—,
nuestra invencible selección de fútbol
que una vez más regresa triunfalmente
zurrada 4 a 0, nuestros retretes públicos
(quizá nuestro más típico género literario),
nuestros transportes públicos,
nuestras mujeres ídem, tan prolíficas,
o viene miguel d’ors, sin ir más lejos,
mi alter ego manchego,
y entonces enrojezco como el Etna, ya basta,
ni hablar de seguir siendo parte de este sainete,
hasta aquí hemos llegado, se acabó
(regrese, por favor, al primer verso)

Los Secretos

Uno de mis clásicos favoritos:



¿Qué decir de Los Secretos? Sólo puedo decir que son los mejores.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

En Misa y repicando

Tranquilo: no es que por las mañanas sea un beato y por las tardes un psicópata, sino que últimamente estoy en Misa más malpensado que de costumbre con ciertos clásicos que se dan en toda iglesia y que por un lado me crispan y por otro me hacen gracia, pero que en cualquier caso jamás entenderé.

Uno de ellos es el de por qué siempre los cuatro gatos que no se arrodillan en la consagración deciden ponerse todos en la primera fila y taparte el momento más importante. El otro es el de muchas monjas y algunos curas que tardan una eternidad en decir cada frase de la Misa: en el tiempo que cualquiera termina el Padrenuestro ellos todavía van, con una extraña habilidad para estirar cada palabra, por el nuestro... Podrías decir quinientas veces amén en el tiempo que ellos invierten en decirlo una. ¡Es como si ya vivieran en la eternidad y no tuvieran prisa para nada! En fin, sin rencores...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ponerse malo

¡Qué bueno es ponerse malo de vez en cuando! Es una excusa lícita y perfecta para pasar un día en la cama leyendo, viendo pelis y dormitando (que no es tan gozoso como dormir, pero tampoco está nada mal).

Lo mejor es ponerse malo sólo un día, porque de lo contrario el vagueo pasa a ser aburrido, y luego cuando vuelves a la vida normal estás medio agilipollado hasta que te vuelves a subir al ritmo de la vida laboral y social. En cambio, pasar un día enfermo es el tiempo necesario para bajarse un poco del carro de la aborágine diaria para volver a ésta con más energía y ánimo renovado. Ah, por supuesto, lo ideal es que la enfermedad no pase de los 38 grados, porque si no uno lo que está es jodido, y no puede pegar ojo, sino tan sólo sufrir estoicamente.

Total, que si lleva usted un tiempo sin ponerse enfermo, le recomiendo vivamente que se deje llevar durante veinticuatro horas por una ligera fiebre.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Santa Cecilia

Aprovecho que es Santa Cecilia para volver a colgar la preciosa canción de Cecilia, Mi querida España: