Estaba Juan Pablo II, ya anciano y enfermo, en una recepción de las que tiene cada cinco años con los obispos de cada país. En el momento de hacerse la foto, un prelado algo más joven y que estaba nervioso porque le había tocado posar junto al Papa, le dijo por decir algo: Pues ésta será ya probablemente la última foto que nos hagamos juntos. Cagada. ¿Lo mejor? La respuesta de Lolek: ¿Por qué, es que se encuentra usted mal? Y todo se quedó en carcajadas. ¡Qué genio!
¿Y mi mayor metedura de pata? Uf, mejor la cuento otro día...
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